lunes, 14 de mayo de 2018

Mi cobertura del U2 eXPERIENCE+iNNOCENCE tour en Las Vegas

Por si no lo saben, soy la fanática número uno de U2. Bueno, a lo mejor exagero un poco, pero en este momento no recuerdo el número con el que estoy oficialmente inscrita al club de fans, pero seguro es un número pequeño.

Dejando de lado los detalles, mi gran afición a U2 me ha dado para verlos en vivo ya ocho veces, la última el pasado viernes en el T-Mobile Arena en Las Vegas. Aunque ya antes había visto a la banda en Estados Unidos (específicamente en Chicago), esta es la primera vez que viajo desde México motivada por un concierto de U2. Y si me decidí a hacerlo fue por las pocas posibilidades de que esta gira, la eXPERIENCE+iNNOCENCE (e+i), llegue a México. Y es que, al ser una gira ideada para arenas, resultaría muy cara para nuestro país. Entonces, aproveché mi opción a comprar boleto preferencial para fans y fui a verlos a Las Vegas a sabiendas que podría además aprovechar el viaje para hacer otras tantas cosas. 

El lugar que me tocó fue extraordinario: yo ya no estoy para la zona general (ya alguna vez vi a U2 de cerca en Chicago y ya me bautizó el sudor de Bono, así que ahora prefiero disfrutar toda la producción), por lo que compré en la zona de asientos muy cerca del escenario alterno al final de la pasarela. Las fotos y el video que tomé no hacen justicia a la cercanía con la que veía al grupo y la pantalla.


A pesar que el e+i tour tiene una producción muy parecida a la gira iNNOCENCE+eXPERIENCE (i+e) del 2015, la versión del 2018 hace mejor uso de la pantalla y explota el nuevo material musical de la banda. De hecho, en el e+i casi tocan completo el nuevo disco "Songs of Experience", el cual tiene canciones extraordinarias y al nivel de los mejores éxitos de la banda. Como ejemplo, "The Blackout", al inicio del concierto, prende la pantalla y al público inmediatamente (nótese en el video el gran "Wooow!" de una chica cerca de mi):


Una vista desde la parte trasera del escenario principal (opuesta a mi ubicación en Las Vegas) del inicio del concierto unos días antes en San José la pueden ver aquí.  Además, el hecho de que la banda ahora inicie el concierto dentro de la pantalla le agrega dramatismo y sorpresa. De hecho, las entradas y salidas de la pantalla se vuelven un elemento clave de la producción:


Otra cosa que me encantó, además de lo bien balanceado del setlist de canciones que tocaron esa noche, es el manejo de los distintos escenarios. Y es que la banda no sólo usa el interior de la pantalla, el escenario principal y el escenario alterno, sino hasta unos pequeños pedestales para que The Edge y Adam Clayton queden en puntos opuestos y en un instante hubiera un miembro de la banda en cada extremo de la arena:



Y bueno, no podían faltar los momentos políticamente incorrectos que nos recuerdan mucho la época del "Rattle and Hum", aunque ahora en una versión más ligera:



En conclusión, el U2e+iTour me encantó. Realmente valió la pena ir a Las Vegas a ver a U2, además de que aproveché para beber un poco (o un mucho), apostar en las máquinas tragamonedas (que se tragaron de manera infame algunos de mis billetes), hacer unas cuantas compras, ver Zumanity, y hacer nuevas amistades. Pero todo lo adicional al concierto de U2 merece otra entrada a este blog... o simplemente merece que se quede en Las Vegas. Por lo pronto, hoy anduve de presumida en la oficina:

sábado, 5 de mayo de 2018

México, tierra de víboras

Personas como la soprano Morgana Love o yo definitivamente podemos considerarnos privilegiadas, pues nuestra condición de mujeres trans no ha sido determinante en nuestra carrera profesional. Sin embargo, tampoco ha sido miel sobre hojuelas: ni nadie nos ha regalado nada del éxito profesional que hemos logrado y, más aún, nos hemos visto sujetas a un mayor escrutinio de nuestras capacidades en comparación a nuestros pares cisgénero.

Esto lo comenta Morgana en una entrevista que acabo de verle para Notimex, la cual comparto con ustedes. Si bien no entra en detalles (ni a mi me interesa hablar al respecto), deja en claro cómo es que somos permanente objeto de lo que coloquialmente se conoce como viboreo. Concuerdo con Morgana que para esos menesteres, pareciera que los Mexicanos se pintan sólos y, las personas trans, somos una presa fácil de las víboras. Por ello, una de las habilidades de superviviencia de las que debe preciarse toda mujer tras es la habilidad de crecer una piel muy gruesa, similar a la del rinoceronte, para poder sobrevivir tanto viboreo. Aquí les dejo la nota: