domingo, 5 de febrero de 2017

Al enemigo lo tenemos dentro

En este fin de semana largo, los medios locales han dado cobertura especial a la ausencia de compradores regiomontanos en la ciudad Texana de McAllen. En particular, el conglomerado amarillista de El Norte-Milenio-Multimedios ha dado un tinte "triunfalista" e incluso "nacionalista" a la poca afluencia de norteños en McAllen.

Yo soy una de las que dejó de ir a McAllen de compras, y eso fue una decisión tomada desde antes de la victoria de Trump en las elecciones Americanas. Mi decisión no está relacionada con el espíritu  nacionalista. Más bien, dejé de ir para allá para evitarme los malos tratos que recibía en el camino de los propios Mexicanos, particularmente en los retenes militares y de la policía federal de caminos.

Y es que, en una ocasión, se tomaron la molestia de revisar mi coche en uno de esos retenes por 45 minutos, en los cuales incluso desmontaron asientos y abrieron compartimentos que honestamente ni sabía que existían. Mientras esperaba pacientemente a que terminaran con mi coche, tuve que aguantar los cuestionamientos de los policías federales, los cuales rayaron en lo estereotípico. Por ejemplo, me preguntaron sobre el significado de mis tatuajes, como si yo fuera a decirles que significaban que era miembro del cartel de la rosa roja... obviamente sólo contesté que mis múltiples tatuajes significaban que me gustan los tatuajes 😐

En otra ocasión, un militar me sugirió que le diera un aventón a Monterrey a un grupo de compañeros suyos "para que no me fuera sola". Yo le dije que prefería irme sola, pues no suelo subir desconocidos conmigo. Afortunadamente el militar no insistió, pero la situación definitivamente fue incomoda.

Así pues, ahora hago mis compras Americanas a través de Ebay y Amazon, utilizando sus servicios de importación. Y es que, por más que quiera hacer "compras nacionales", simplemente hay cosas que me veo obligada a importar... principalmente zapatos en mi número. Así que, antes de juzgar a otros como malinchistas, o bien ver la desolación de McAllen como un triunfo, creo que deberíamos recordar que la llegada de Trump es incidental, pero antes de él ya teníamos al interior una serie de problemas que no se han acabado y para los que el nuevo presidente de los Estados Unidos está sirviendo muy bien como tapadera.

Entonces yo, en lo personal, no voy a McAllen para evitarme el mal trato... pero de los Mexicanos que me encuentro en mi camino.

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