lunes, 5 de abril de 2010

Reporte de mi viaje a Dubrovnik

La semana pasada anduve en el Decimoséptimo Congreso Internacional en Biomagnetismo (Biomag 2010) el cual es la bienal más importante del área. Esta ocasión celebramos 40 años desde que se realizó la primera medición de la actividad magnética del corazón, por lo que el evento merecía un lugar especial para su conmemoración, y este lugar fue Dubrovnik, Croacia. Y aunque mi viaje resultó en toda una travesía, realmente valió la pena. Y es que a pesar de volar de Monterrey a Atlanta, de allí a Zurich, para entonces volar a Zagreb y finalmente volar a Dubrovnik, increiblemente el trayecto no se me hizo pesado y por el contario fue un viaje interesante. Especialmente la pasada por Zurich y el vuelo de allí a Zagreb, pues en ese trayecto se sobrevuelan los Alpes, lo que resulta en una experiencia maravillosa. Igualmente la llegada a Dubrovnik, en la cual se sobrevuela el mar Adriático, es espectacular.



Sin embargo, y aunque el viaje no se me hizo pesado, el cuerpo me cobró la factura y me obligó a descansar la tarde del Sábado (el día de mi llegada) y la mañana del Domingo, por lo que me perdí de algunas sesiones preliminares al congreso. Apenas tuve humor para arreglarme y asistir a la recepción e inauguración oficial. Al final me dio gusto haberme obligado a ir, pues me encontré a todos mis conocidos (y colaboradores) del MEG-Center de Tübingen y de la Universidad de Arkansas en Little Rock. A los primeros los acababa de ver en Septiembre pasado durante mi visita a Alemania, pero a los de Little Rock no los veía desde Biomag 2004.

Mi participación en Biomag 2010 tuvo que ver con la presentación de los resultados más recientes del trabajo de colaboración que tenemos el Dr. Hubert Preissl y yo en lo que respecta al análisis del balance simpático-vagal en el feto. Esta área de investigación está en pleno auge, especialmente en Alemania en donde cuentan con los equipos de medición. Sin embargo, el impacto de esta área le ha merecido especial atención al grado que en esta edición de Biomag hubo una sesión dedicada al análisis de señales magnéticas relacionadas con la actividad en el feto humano. Pero a parte de mi área de interés, Biomag reune cada dos años a los más desacados investigadores en el área, lo que resulta en un atractivo más para personas como yo que estamos iniciando una carrera científica, pues nos da la oportunidad de presentarle nuestro trabajo a estas eminencias y recibir sus comenarios y retroalimentación. En particular, fue una delicia poder platicar con gente como Matti Hämäläinen, John Mosher, David Cohen, entre otros. Otra cosa gratificante fue ver el creciente interés en lo que respecta a Interfaces Cerebro-Computadora basadas en mediciones de actividad magnética del cerebro. Yo he estado interesada en esa área desde hace tiempo, e incluso ya he hecho mis primeros pininos. Pero ver que ya Biomag dedicó una sesión especial al área me reitera que debo continuar con mi trabajo en esa dirección.




Pero bueno, el resumen es que el congreso superó enormemente mis espectativas, tanto en la parte técnica, como en la parte social y cultural, pues Dubrovnik es un pueblo hermoso, con una riqueza cultural enorme y con gente sumamente amable. Es increible pensar que esta misma gente y este mismo lugar hace no más de 10 años se encontraba sumida en una terrible guerra civil... ¡Eso si es recuperación y no habladas!

Aunque sólo estuve siete días por allá, creo que los aproveché al máximo: disfruté y aproveche mucho el congreso, además de que disfrute de la ciudad, su comida y su gente. Al final me entró la nostlgia pues tuve que despedirme de un hermoso lugar al que muy probablemente nunca vuelva, pero que ha dejado honda huella en mi ser.



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