viernes, 16 de abril de 2010

Del objetivismo al consumismo


Recientemente terminé de leer la obra cumbre de Ayn Rand, "La Rebelión de Atlas". Ya antes había leído a Ayn Rand, pero "La Rebelión de Atlas" es sin duda un libro que cambia tu manera de pensar. Ahora entiendo porqué fue catalogado como el segundo libro de más influencia en la vida de las personas, sólo después de la biblia. Igualmente es curioso que estos dos libros estén en la parte alta de la lista, especialmente cuando sus filosofías son tan contrarias.

El efecto que "La Rebelión de Atlas" ha tenido en mi es similar a la que Fredy Kofman expresa en el prólogo de la primera edición del libro en castellano sin censura: este libro guardará un lugar especial también en mi corazón. Al igual que para el Dr. Kofman, mi interés por la filosofía ha crecido y no puedo esperar para poner mis manos en más libros relacionados con la filosofía objetivista de Ayn Rand.

Ahorita estoy detrás del libro "Introducción a la epistemología objetivista". Lamentablemente, no he tenido suerte para encontrarlo en librerías. De hecho, los libros de Ayn Rand son difícilies de encontrar por aquí, lo que me hace pensar que tal vez exista algún tipo de consigna o bloqueo hacia sus libros, por lo menos en estos rumbos donde gobernantes e iglesia insisten en mantenernos en el oscurantismo. Pero bueno, mientras haya gente que ejercite la razón, el motor de este mundo se mantendrá en marcha.

Así pues, ante la dificultad de encontrar los libros que quiero en estos rumbos, estoy considerando seriamente entrar en la dinámica consumista y comprarme un iPad, dejar a un lado las ediciones en papel de los libros y moverme a las ediciones electrónicas. Y es que, aunque me encanta tener un libro entre mis manos, darle vuelta a las hojas y devorarlo con mis ojos, a veces resulta impráctico andar cargando con un librote, especialmente si viajas al otro lado del mundo y el libro pesa más de un kilo y está más grande que un ladrillo:




Así pues, creo que entraré en la dinámica consumista, que al final no se contrapone a la filosofía objetivista pues esta enseña que el propósito moral de la vida es la búsqueda de la propia felicidad o “interés propio racional”, y el único sistema social de acuerdo con esta moralidad es el del capitalismo puro.

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