martes, 29 de septiembre de 2009

Viaje a Alemania: esparcimiento


Del lunes al viernes estuve todo el tiempo ocupada trabajando en mi proyecto de colaboración, el mini-congreso y diversas reuniones con colaboradores. Normalmente terminabamos el día con una cena apacible, cada noche en un lugar distinto y con comida distinta. Asi pues, durante mi viaje pude disfrutar no sólo de comida típica Alemana, sino también Italiana, China e Hindú.

El sábado tuve el día libre, por lo que decidí salirme a conocer muy bien Tübingen y hacer unas compras. En mi lista de compras, hasta arriba estaba un reloj cucú. Afortunadamente mi viaje también coincidió con el inicio del festival de Octubre en toda Alemania, además de que en Tübingen ese fin de semana se instaló un mercado Provenzal. Con ello, las calles del centro de Tübingen fueron cerradas para ser ocupadas por puestos que vendían quesos, panes, vinos, embutidos, mermeladas, verduras, flores, etcetera. Si a esto le agregamos que Tübingen está lleno de cafés y pequeñas cervecerías, entonces el resultado fue una maravillosa fiesta al más fiel estilo Europeo. Así pues, el sábado me la pasé todo el día en la calle turisteando y disfrutando del ambiente.


Mercado Provenzal - Rio Neckar

El domingo Hubert pasó por mi y me llevó a conocer Stuttgart. Esta ciudad fue punto clave durante la segunda guerra mundial, por lo que multiples intentos de tomar el control de su estanción de trenes hizo que la ciudad sufriera de una terrible devastación que casi la destruyo por completo. Ahora, la parte histórica de la ciudad ha sido reconstruida, mientras que a su alrededor se ha asentado una contrastante modernidad. Ahora las calles principales están llenas de tiendas (incluso un par de Starbucks) y la verdad se me iban los ojos con las cosas que veía en los aparadores. Lamentablemente las tiendas permanecen cerradas los Domingos, pues según la tradición Luterana, el domingo debe ser dedicado a la familia y a Dios.

Después de un agradable paseo por Stuttgar, Hubert y yo paramos en el Deli a tomar un café y platicar de lo que había sido mi visita y planificar las acciones futuras. Yo no pude perder la oportunidad de probar el clásico "apfelstrudel", el cual por cierto es delicioso en ese café en el que estabamos.


Stuttgart

Así pues, ese domingo por la tarde Hubert y yo nos despedimos en la estación del tren de Stuttgart. Yo regresé a Tübingen para pasar mi última noche en Alemania. A la mañana siguiente muy temprano emprendí el regreso a Monterrey.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Viaje a Alemania: trabajo


Como les había comentado en mi entrada anterior, el motivo principal de mi viaje fue visitar el MEG-Center de Tübingen, el cual es un centro de investigación especializado en estudios basados en magnetoencefalografía. Mi colaboración con este centro gira entorno al sistema SARA, el cual permite medir las señales magnéticas relacionadas con la actividad cardiaca y cerebral del feto humano dentro del vientre materno.

Yo comenzé a trabajar con este grupo de investigación en Tübingen desde que hacía mi doctorado en Chicago. Desde entonces he trabajado con las señales que el grupo de Tübingen obtiene con el sistema SARA. Sin embargo, fue hasta ahora que tuve la oportunidad de "jugar" con el aparatejo y pude involucrarme en el proceso de captura de datos.


Sistema SARA

A parte del trabajo relacionado con mi proyecto de colaboración, mi visita coincidió con el 2009 International Autumn School, el cual es un mini-congreso que este año tuvo como tema la conectividad anatómica y funcional del cerebro. Hubo excelentes invitados que nos presentaron lo último de su trabajo, así como sesiones prácticas en las que se presentaron paquetes de software especializados en el análisis de señales del cerebro. Todo este evento fue organizado por los estudiantes de doctorado del MEG-Center y contó con una asistencia de unas 50 personas, de las cuales un 80% eran estudiantes de otras universidades de la región. Además de las pláticas, el mini-congreso tuvo algunas actividades sociales que nos permitieron platicar, intercambiar puntos de vista y, por supuesto, convivir y disfrutar.


Cena en el Casino de Tübingen

Otra de las gratas coincidencias de mi viaje, fue que al mismo tiempo estuvo de visita el Dr. Rathinaswamy Bhavanandhan Govindan, quien también trabaja con el sistema SARA, pero con el que esta instalado en la Universidad de Arkansas, Little Rock. Fue entonces sumamente productivo intercambiar opiniones y experiencias en el manejo y análisis de los datos, establecer coincidencias y vislumbrar futuras colaboraciones.


Hubert, Govindan y yo junto con el sistema SARA

Como podrán ver, me la pasé con mucho trabajo. Estoy muy contenta porque, aunque fue un viaje corto, aprovechamos muy bien el tiempo. Aún así, tuve el fin de semana libre para conocer un poco de los alrederores. De eso les escribiré en la siguiente entrada a este blog.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Viaje a Alemania: introducción


He vuelto de mi viaje de Alemania y, tal como lo prometí, aquí estoy reportandome. Fue un viaje rápido pero muy productivo en el que muchas eventos se conjugaron para que pudiera aprovecharlo al máximo.

La visita fue parte de las actividades de un proyecto de investigación bajo la modalidad de cooperación bilateral. En mi caso, el proyecto es entre el Dr. Hubert Preissl del MEG Center en Tübingen, Alemania, y yo en el Cinvestav Monterrey. Ya en Febrero Hubert me visitó en Monterrey y ahora a mi me tocaba corresponder la visita. El próximo año, las visitas serán de estudiantes: un estudiante de Hubert realizará una estancia conmigo en Monterrey, mientras un alumno mio irá un mes a Tübingen. En todos los casos, las visitas son para realizar diversas actividades relacionadas con el proyecto de investigación en el que Hubert y yo colaboramos, el cual tiene como tema el análisis de señales magnéticas generadas por el feto humano.

Tübingen es un pueblo principalmente universitario. Se encuentra a unos 40 Km de Stuttgart, y está enclavado en una hermosa zona boscosa. El pueblo es muy tranquilo y las distracciones son pocas, lo que lo hace un lugar perfecto para cultivar el intelecto y apreciar el contacto con la naturaleza.

Para llegar a Tübingen, tuve que volar Monterrey-Atlanta-Stuttgart, para después tomar un autobús a Tübingen. Aunque fue un viaje largo, no tuve mayor problema ni eventualidades. De hecho, tuve mucha suerte pues, poco después de haber aterrizado en Stuttgart, el aeropuerto cerró para preparar el aterrizaje forzoso de un avión de una aerolínea local.

Durante mi visita, estuve hospedada en el hotel Venezia, el cual es operado enteramente por una pareja de atentos Alemanes. Aunque ellos no hablaban Inglés y yo no hablo Alemán, nos dimos a entender en una mezcla de Español-Inglés-Italiano. Habiendo salido de Monterrey un domingo por la mañana, acabé llegando a Tübingen el lunes por la mañana (esto por lo largo del vuelo y la pérdida de 7 horas en el cambio de horario). Entonces, el lunes me dediqué princialmente a pelearme con el "jet lag", para lo cual luche por mantenerme despierta todo el lunes e irme a dormir sólo hasta que se pusiera el sol en Tübingen y no cuando mi cuerpo lo solicitaba. Así, decidí irme a caminar por las calles de Tübingen pues, de cualquier forma mi trabajo no comenzaría hasta el día siguiente. La táctica me resultó, por lo que el martes amanecí lista para trabajar... bueno, casi lista, pues amanecí con un terrible dolor de cabeza. Eso se solucionó diciendole a mi hospedero en el desayuno "mala testa", lo que él entendió a la perfección para traerme unas aspirinas.

Así pues comenzó mi trabajo académico en Tübingen, de lo cual platicaré en mi siguiente entrada a este blog.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Cambiando de aires


Las últimas semanas han sido terribles para mi... ¡puras malas noticias! ¡pura incertidumbre! Realmente no me he sentido ni con ganas de escribir en este blog pues creo que ya bastante tenemos con la mala situación de nuestro pais como para que yo además venga con mis problemas.

Ahora lo que me tiene animada es que terminé y envié un artículo para congreso, además de que el Domingo me escapo (aunque sea por una semana) del cielo nublado neoleonés y me voy a cambiar de aires a Tübingen, Alemania. El viaje es de trabajo: ire a ver cómo va la toma de datos para un proyecto de colaboración, además de que voy a
participar en un curso que expondrá las más recientes tendencias en el área en la que trabajo.

Espero regresar renovada y con muchos datos para seguir trabajando. Espero también romper con la racha de malas noticias y poder terminar el año con un panorama menos incierto. ¡Nos leemos a mi vuelta!