miércoles, 24 de junio de 2009

Dando señales de vida


Aunque la inactividad de mi blog diera a entender que nada está pasando con mi vida con la suficiente importancia como para reportarlo, la realidad es totalmente opuesta. Estas últimas semanas han sido caóticas y llenas de aventuras, al grado que no he tenido oportunidad de sentarme con calma a escribirlas. Lamentablemente conforme pasa el tiempo, los detalles de esos eventos se van perdiendo, y ahora que tengo un poquito de tiempo para sentarme frente a la computadora y escribir, lo único que se me viene a la cabeza son descripciones muy generales.

Pero tratando de recuperar ciertos detalles, una de las aventuras que más me ha tenido ocupada las últimas semanas es la de ir de oficina en oficina platicando con mis colegas para avisarles de lo inminente: a mediados de Julio todos tendrán el gusto de conocer a Dania como su nueva compañera de trabajo. Las reacciones han sido diversas, todas llenas de un profundo respeto, otras reflejando admiración, y unas más hasta con tintes de cariño. En verdad que soy muy afortunada, pues el escenario que se esta presentando en nada tiene que ver con el horrendo panorama que me habia pintado en mis pensamientos más pesimistas.

Algunas de las personas con las que he hablado, sin embargo, cuestionaron el hecho de que tuviera que platicar de estas cosas tan personales con cada uno de ellos. Y es que, en teoría, yo no tendría por qué informarles de una decisión que me concierne sólo a mi y que es de naturaleza tan personal. Y en efecto, bien podría haberme valido gorro y podría haberme presentado un día, sin previo aviso, ya como Dania y dejar que cada quien lidiara con su pare de la manera que mejor pudiera. Sin embargo, creo que vale la pena hacer el esfuerzo de platicar con cada colega y estalecer una línea de confianza, de manera que la situación no se preste a ser invadida por prejuicios. Por el contrario, creo que abriendome a la oportunidad de recibir comentarios y preguntas con respecto a mi transición todos damos un paso muy importante hacia la eliminación de dichos prejuicios.

A la par de ese peregrinar entre oficinas y de repetir más de quince veces la noticia de mi transición, también he estado trabajando en la actualización de mi página personal, la cual va a ligar toda mi información profesional con mucha información de caracter personal, tal como lo es este blog. Ya la página está muy avanzada y creo que estoy en condiciones de ofrecer un estimado de la fecha para la gran inauguración de lo que será mi nuevo sitio web. El día "D" será seguramente en la semana del 13 al 19 de Julio. Así que manténganse en sintonía con esta página, pues la noticia de la inauguración estará en exclusiva aquí.

Y bien, como la fecha de mi transición se acerca, necesito urgentemente renovar mi guardarropa, por lo que este fin de semana andaré por McAllen haciendo "shopping". Trataré de hacer una cobertura del "shopping spree" y publicarlo aquí el lunes siguiente.

miércoles, 10 de junio de 2009

El sermón de ayer


La semana pasada recibí en mi oficina una llamada de un representante de la editorial "Time Life". No tengo idea de cómo habrán obtenido mis datos, pero los mandé a volar. Y es que, además de que no me interesa saber de sus "muy buenas" publicaciones, tengo la firme convicción de que ese tipo de llamadas no deberían ser permitidas en las oficinas... si quieren venderme algo, que lo hagan en mi casa y no durante mi tiempo de trabajo. Así pues, mandé a volar al representante diciendole que no podía atender su llamada en mi oficina.


Pues bueno, ayer un representante de la misma compañia tuvo la desfachatez de visitarme en mi oficina, a la hora de mayor trabajo y sin previo anuncio. Cuando en la recepción me llamaron para avisarme de su presencia, me dio tanto coraje que accedí a atenderlo sólo por el gusto de verle la cara y sermonearlo. No se de donde me surgió la inspiración, pero al caballero le hice saber que, de la misma forma en que había mandado a volar a su colega por teléfono, tendría que mandarlo a volar a él.

No recuerdo literalmente lo que incluí en mi sermón. Pero recuerdo que le dije que yo soy una servidora pública y que me parece poco ético atender este tipo de asuntos en mis horas de oficina. Le dije que yo prefiero predicar con el ejemplo o de otra forma no me sentiría en la capacidad de exigirle a otros servidores públicos que hicieran lo mismo... todo es cuestión de ética.

Yo creo que la inspiración de mi sermón viene desde la semana pasada en que me llené de coraje al ver que nuestro señor presidente de la republica utilizó recursos federales para irse a visitar a la selección de futbol y desearles suerte. ¡Ahora resulta que es prioridad tomar el helicóptero presidencial para ir a saludar a los seleccionados! ¿Y qué sucede mientras con la educación, la ciencia, la seguridad, etcétera? En su lugar, nuestros impuestos pagan cosas estúpidas como alentar a un equipo de futbol que no tiene la menor idea de lo que es representar a un pais.

En fin, volviendo con el representante de "Time Life", el hombre trató de excusarse diciendo que ya otros colegas lo habían atendido e incluso comprado algunos libros, a lo cuál yo le respondi que "respetaba la decisión de mis colegas, pero que mi convicción personal me impedía atenderlo". Así pues, el hombre no tuvo más remedio que disculparse e irse. Espero que esta sea la última vez que alguien osa venir a venderme algo a mi oficina.