sábado, 28 de marzo de 2009

Recapitulando


Seguramente el café acumulado de toda la semana junto con una noche de viernes en la que fui sobrestimulada resultaron en una noche de poco sueño y un comienzo temprano a mi Sábado. Asi que, aprovechando que estoy despierta desde las 6:30AM, voy a escribir un poco de lo relevante en las últmas semanas.

Empezamos con el fin de semana pasado que fui a la Ciudad de México a un evento familiar. A pesar de ser un evento en el que había mucha expectación, yo no estaba muy emocionada pues el estrés de ver a algunos familiares y efrentarme a su crítica me quitaba la emoción. Y aunque efectivamente tuve muestras de esa crítica (aunque no directamente pero si con mi madre como intermediaria), también recibí muestras verdaderas de cariño de otros familiares de quienes no lo esperaba. Eso para mi fue una gran lección: siempre existe gente que reconoce el valor como ser humano sin dejarse llevar por los prejuicios sociales. Esas muestras de cariño son invaluables para mi y resultaron ser el ingrediente que me hacía falta para disfrutar el evento, del cual al final puedo decir que el balance fue muy positivo.

De regreso a Monterrey me vi copada de trabajo en la oficina y en un congreso a nivel local. Es incrible como un viaje de unos pocos días altera mi trabajo y hace que a mi regreso me reciban miles de pendientes. Sin embargo, tanto trabajo me ayudó a no tener tiempo para sentrme apachurrada por estar solita, pues mi esposa anda de viaje.

Y aunque anoche llegué al fin de la semana laboral muy cansada, no pude rechazar la invitación de unos amigos para ir a su casa a una reunioncita. Lamentablemente, entre mi pobre estado de ánimo y el excesivo protagonismo de una persona con la que definitivamente no congenio, no pude disfrutar la velada tanto como hubiera querido.

Para hoy posiblemente sólo salga a tomarme un café con un amigo con el que quiero discutir un proyecto (del que seguramente después les platicaré), y el domingo recibiré a una prima que viene de visita a Monterrey.

Asi pues se fueron dos semanas... ¡De verdad que el tiempo vuela!

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